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miércoles, 26 de agosto de 2009

¡Valió la pena!

Tras despedirme de mi amigo Asier, caminaba por una de las calles más importantes de Chicago con la mirada puesta en el suelo. Pensaba en las cosas que tenía que hacer al regresar a Miami de cara al regreso a España cuando me dio por alzar la vista. Entonces me encontré rodeado de rascacielos y gente de todo tipo. A mi derecha tenía el río y a mi izquierda el lago, al que más que ver podía intuir detrás de las enormes torres. Entonces me di cuenta de que ese era mi último viaje, de lo increíble que ha sido este año y de lo afortunado que soy por haber podido disfrutar de esta experiencia. Es verdad que por momentos, sobre todo al principio, no lo pasé muy bien, pero con el tiempo me fui acostumbrando y hoy, con la tranquilidad de que el regreso está a la vuelta de la esquina, puedo analizar este año de una forma más racional.

Y la conclusión a la que llego es que al final, ha valido la pena. Tan simple como suena, es lo mejor que me puede haber pasado. Durante mucho tiempo tuve incluso dudas al respecto, pero hoy que estoy de vuelta en Miami y que sé que no me quedan más viajes por hacer antes de volver a Málaga, pienso que lo haría de vuelta. Este año he podido conocer algunas de las ciudades más importantes y espectaculares del mundo, lugares que ni en mi mejor sueño hubiese imaginado que iba a conocer. De no ser por esta beca, con algo de suerte quizás hubiera visitado Nueva York algún día, y con mucha más fortuna, a lo mejor hubiese tenido la oportunidad de regresar y ver otra ciudad de EEUU. Sin embargo, hoy conozco este país tan impresionante mejor que la mayoría y soy un afortunado por ello.

En un mes estaré en mi habitación de Málaga y estoy seguro que recordaré con nostalgia este año inolvidable. Me guardo una entrada para más adelante en la que escribiré todo lo que me dio esta beca y por lo que estaré eternamente agradecido. Así que si alguna vez naufragáis en este blog en busca de información sobre las becas, y si todavía os lo estáis pensando, no lo dudéis ni por un segundo. ¡Os juro que vale la pena!

lunes, 29 de junio de 2009

Un viaje poco placentero

Hace ya casi una semana que volví de Boston, pero no me había dado tiempo de actualizar el blog porque estoy terminando un reportaje para la revista de Madrid que debía tener listo para hace algún tiempo y que se me está atragantando. Además, no tengo las fotos a mano así que esta entrada no será ilustrada, salvo por el link al álbum de fotos de Facebook.
El viaje a Boston comenzó accidentado. Se suponía que nuestro avión debía salir a las 15:45 pero, por problemas mecánicos, se retrasó hasta pasadas las ocho de la noche. Arreglaron el avión y nos montaron ahí. No recuerdo haberlo pasado tan mal en un vuelo nunca en mi vida, entre los problemas que había tenido y que me había sobreinformado sobre el accidente de Air France, así que la primera hora fue un infierno. Después me puse a ver una película que me había recomendado mi hermano y ya me distraje. Al final llegamos al hotel de Boston pasada la medianoche y nos fuimos directo a la cama.
El sábado por la mañana estuvimos dándonos un paseo por el centro de la ciudad viendo los jardines, el ayuntamiento, el Faneuil Hall, etc. antes de volver al hotel para unirnos a la excursión de Harvard. Estuvimos viendo la famosa universidad durante dos horas, entrando a las aulas, a la residencia donde viven los estudiantes, paseando por los jardines…realmente es como en las películas, como podrán ver en las fotos. Después de comer caminamos hacia el Massachussets Institute of Technology (MIT), otra de las universidades más famosas y prestigiosas del mundo. De ahí de vuelta al centro de la ciudad, donde nos metimos en un bar a tomar unas cervezas y, al ver a lo lejos los focos del estadio del equipo de baseball encendidos, a Monti se le ocurrió acercarnos a ver si conseguíamos entradas. En la reventa compramos dos tickets y vimos el partido casi entero, aunque no entendiésemos muy bien lo que pasaba. Jugaban los Red Sox de Boston, campeones defensores y uno de los equipos más míticos del deporte profesional en EEUU.
El domingo quisimos hacer la excursión de las ballenas. Se trata de un barco que te mete en el océano y desde el que se supone pueden observarse a estos bichos gigantes, pero para nuestra desgracia el mal clima hizo que el paseo se suspendiera. Así que nos quedamos dando vueltas por la ciudad y pospusimos la visita para el día siguiente.
Pero el lunes seguía lloviendo así que también se suspendió, así que decidimos ir a Salem, ciudad famosa por las mujeres que mataron acusadas de ser brujas. La ciudad deja bastante que desear y no es recomendable ir a menos que a uno le sobre mucho pero mucho (pero mucho) tiempo. Pero la ciudad de las brujas no era la última sorpresa que nos tenía reservada este viaje. Después de que el vuelo de regreso se retrasase más de dos horas, cuando ya estábamos montados en el avión, nos hicieron bajar y nos enviaron a un hotel a pasar la noche. Al final salimos el martes a las 8 de la mañana y llegamos al trabajo pasado el mediodía, cortesía de los amigos de American Airlines. Y así fue nuestro viaje.
Como ando con poco tiempo, aprovecho para contaros que ya tengo billetes para ir a México a principios de agosto, y a Chicago a finales del mismo mes, en el que va a ser el viaje de despedida. Y como también me llegaron los pasajes de vuelta a España, en el cajón de mi escritorio ya tengo impresos todos los billetes que voy a usar de aquí hasta que regrese a Málaga!

Pinchad aquí para ver las fotos del viaje.

miércoles, 24 de junio de 2009

Deshaciendo camino al andar

Ya tengo los billetes de vuelta. No es oficial, porque la agencia de viajes aun no ha contactado con nosotros, pero con el código de reserva del billete de ida hemos entrado en la página de British Airways y consultado el itinerario de regreso. Salimos de Miami el martes 29 de septiembre a las 17:20 de la tarde y llegamos a Londres el 30 a las seis y pico de la mañana. De ahí vamos a Madrid y finalmente a Málaga, a donde llego el miércoles 30 de septiembre sobre las cinco de la tarde.
Es más o menos la fecha que teníamos prevista, pero viéndolo ahora sobre el papel y en forma de billete electrónico parece más real, incluso más cercana. Dudo que llegue a la feria de Torremolinos, que era lo que más quería, pero bueno. Hoy comienzo a desandar el camino que empecé en julio del año pasado. Después de los billetes llegará el correo de los nuevos becarios diciendo que vienen a Miami, tras lo cual será el turno de vender el coche, ofrecerles nuestro piso a los nuevos, comprar maletas nuevas y, más importante aun, comprar cosas para llenar esas maletas. Pero como decía en la anterior entrada, en el medio quedan muchas cosas por hacer. Por ejemplo, hoy he comprado los billetes para ir a Chicago a visitar al periodista de allí (Asier) a finales de agosto, y está en proyecto una visita a México también para ese mes.
Y así está el tema. Todavía nos quedan tres meses pero ya tengo fecha y hora de llegada, y al igual que en su momento hice una entrada para contar mi itinerario de ida hasta Miami, casi un año más tarde hago lo propio pero ahora al revés.

viernes, 19 de junio de 2009

Últimos cien días en Miami

El que haya seguido este blog desde el comienzo, hace ya casi un año, o quienes me conocen desde hace tiempo, sabrán de sobra que siempre estoy pendiente de las fechas anecdóticas, aniversarios, efemérides y demás tonterías. Por eso no les sorprenderá esta entrada, que no tiene otra finalidad que la de señalar que hoy, viernes 19 de junio, entro en los últimos cien días en Miami. No deja de ser anecdótico, pero al ver lo lejano que me parecía este momento hace no mucho no dejo de darles la razón a los que cuando no estaba a gusto en Miami me decían aquello de “venga hombre, que el tiempo pasa volando y cuando te quieras dar cuenta vas a estar haciendo las maletas”.
Es verdad, todavía me queda poco más de tres meses, pero mi actitud ha cambiado completamente. No sé cómo ni porqué. Creo que la visita de mi hermano y mi madre me dio toda la fuerza que me faltó cuando aterricé en Miami. Desde entonces cambié de actitud, disfruto mucho más mi vida en Florida y he recuperado el carácter alegre que siempre había tenido. Pienso en las cosas que me quedan por hacer aquí (el viaje a Boston de hoy, la visita a mi amigo Asier en Chicago) y me alegro por eso. Imagino en el regreso, el reencuentro con mis amigos y mis abuelos, la nueva vida con mi hermano, y la felicidad me desborda. Sonrío de alegría incluso mientras lo escribo.
Así que en 100 días estoy de vuelta en Málaga. Y lo mejor es que me alegra que así sea. Me alegra que nos quede poco tanto como ese poco que todavía nos queda. Era la actitud que estuve buscando durante nueve meses y que me costó encontrar. Al menos así siempre recordaré con alegría esta experiencia.