Mostrando entradas con la etiqueta amigos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta amigos. Mostrar todas las entradas

miércoles, 12 de agosto de 2009

Más cerca de Argentina

Una situación personal que no viene al caso ha hecho que me dé cuenta lo cerca que estoy de Argentina. A cinco minutos, para ser más precisos. Y no, no es que un primo mío haya descubierto un medio de transporte que recorre los más de 10.000 km que separan ambos países en 300 segundos. Como ya dije, la explicación no viene al caso, pero el hecho es que un día nos vamos creyendo que es para siempre, o al menos por mucho tiempo, pero todo pasa tan rápido que ni nos damos cuenta de que hace siete años que emigramos (de hecho, en diez días se cumplen exactamente siete años desde que aterricé en Málaga) y que puede ser el momento de la vuelta. No te lo planteas, pero otro día, en cinco minutos, decides volver y sin darte cuenta tienes los billetes de avión en la mano.
Hoy pienso que estoy más cerca de Argentina. Se me acumulan los afectos allí y no puedo evitar sonreír cuando imagino las escenas familiares que podría revivir, cenando en mi casa rodeado de hermanos. Y no es solo la familia, también están los amigos, el barrio, la casa. ¡Recuerdo que cuando me fui hasta mi almohada extrañaba! De momento ni me lo planteo, y todos esos no son más que recuerdos hermosos, pero soy consciente de que están mucho más cerca de lo que me creía.

viernes, 24 de abril de 2009

Poniendo orden

Hace poco, una amiga me dijo algo que desde entonces no ha dejado de retumbar en mi cabeza. Decía ella que es increíble la facilidad que tenemos para decirle te quiero a personas que probablemente en poco tiempo dejaremos de ver y de las que nunca más volveremos a saber nada, y que en cambio nos cuesta muchísimo decírselo a los que sabemos que siempre van a estar a nuestro lado. La reflexión me llamó mucho la atención e intenté sin éxito buscarle alguna explicación. No hay ningún motivo para que esto sea así, y sin embargo es una verdad inmensa. Por eso hoy quiero ponerle remedio, y decirles a mis padres, a mis hermanos, a mis abuelos, a mis tíos y a mis amigos, que los quiero mucho. Aunque nunca se los diga, y pese a que incluso con este afán por remediar este problema siga siendo incapaz de decírselo en persona. Yo sé que ya lo saben, y que son conscientes de mi discapacidad expresiva. Pero hoy me levanté con ganas de poner algunas cosas en su sitio.

jueves, 19 de marzo de 2009

Extraña sensación

Últimamente se me repite una sensación muy extraña: de repente y sin venir a cuento, me dan ganas de estar haciendo algo de lo que hacía habitualmente en Málaga. Ayer por ejemplo, cuando salí de la ducha pensé: “Qué ganas de ir con mis amigos a comerme un kebab a Simón (en Torremolinos)”. La verdad es que solo he ido dos veces, y anoche ni siquiera tenía hambre, pero tenía ganas de estar allí. Entonces se me ocurrió hacer una lista con esas cosas para cuando vuelva a Málaga sacarme las ganas de hacerlas. No quiero que se me olvide ninguna, y para comprometerme a hacerlas, se me ocurrió que podía subirlas al blog ya que no es nada confidencial ni que no pueda saberse, y así dejo testigos de mi compromiso. Conforme se me vayan ocurriendo nuevas ideas iré actualizando la lista, pero de momento estas con las cosas que se me han ocurrido:

-Ir con mis amigos a comer un kebab a Simón.
-Ver el partido de La Sexta con mis amigos comiéndonos una pizza, y salir para Puerto Marina en cuanto éste termina.
-Quedar entre semana para ver la Champions comiendo, en la mítica bandeja roja del Moho, un popurrí de porquerías.
-Quedar en casa de Andrea con mis amigos, salir por el centro y volver todos a la casa a intentar dormir pese a los 50 grados que hace en su casa en verano.
-Quedar en la casa de Andrea de la playa también con mis amigos, pintarnos un sello negro con un boli y colarnos en un chiringuito cuyo nombre no recuerdo ahora.
-En casa de Andrea también, poner una pizza y presenciar cómo se quema irremediablemente mientras vemos GH. O intentar hacer gnocchis a la carbonara con nata caducada hace más de tres meses.
-Llevar a mi hermano a que conozca Nerja.
-Ir a correr con mi amigo Moho media hora, dejarlo a los 20 minutos e irnos al Burger King a aprovechar los descuentos de la QDQ.
-Ir a comer con el Rojo y el Moho una hamburguesa al “Ché bolú” o a los “Piratas del dorado” para luego sentirnos culpables y decir que vamos a ponernos a dieta.
-Hacerme un bocadillo de tortilla, envolverlo en papel de aluminio, meterlo en la mochila con una Coca-Cola y bajar a la playa con mis amigos.
-Una vez en la playa, acercarnos a la orilla, barriga afuera, manos a las espaldas, y quedarnos de pie viendo pasar a la gente.
-La ya tradicional cena de final de septiembre en mi casa para celebrar algunos cumpleaños y después irnos a la feria de Torremolinos (espero llegar a tiempo).
-Triangular de Pro en casa del Rojo, que a partir de ahora será cuadrangular o duelo Rojo y Moho vs. Hermanos Reartes.
-Ir a Ikea para probablemente no comprar nada, pero comerme dos perritos por un euro al final del recorrido.
-En Madrid, ir con mis amigos del curso CECO a comer al asturiano de Tribunal y después al Nell´s. Eso sí, tiene que ser un jueves.

Quizás esta entrada va destinada en exclusiva a mis amigos, por lo que siento aburrir a los que lo leen buscando información de la beca. Pero es algo que quería hacer, y que sé que a ellos les va a divertir. Por cierto, ya tengo billetes para irme a Washington en Semana Santa.

Edito: Me preocupo al darme cuenta que la mayoría de las cosas que extraño tienen alguna relación con la comida.