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martes, 22 de septiembre de 2009

Cocoa Beach y Cabo Cañaveral

Para despedirnos de Miami el último fin de semana decidimos hacer nuestro último viaje. Como no había mucho tiempo para planificar nada la única opción que teníamos era alquilar un coche e irnos a algún lugar de Florida, y como todavía no habíamos visto el centro espacial de Cabo Cañaveral, pues para allí nos fuimos. Salimos el viernes después del trabajo rumbo a Cocoa Beach, la capital del surf de la costa Este de EEUU. Allí cenamos, estuvimos en algunos bares y después dormimos en el hotel que habíamos reservado, y al día siguiente temprano, después de desayunar salimos para Cabo Cañaveral.
El parque en sí no es gran cosa, aunque hay algunos cohetes y naves que estuvieron en el espacio y que se supone son parte importante de la historia de este país. Vimos el sitio desde el que se lanzan los cohetes (perdonad la falta de tecnicismos en mi lenguaje, pero el tema no es de los que más me interesan), también en el centro de controles y bueno, poco más tiene para ver. No es de los sitios que recomendaría si vienes de vacaciones, pero sí si te quedas un año.
Aquí dejo un par de fotos del viaje, que pese a todo fue muy divertido y que disfrutamos como lo que era, el último con nuestro estatus de “becarios ICEX”. Ahora ya estamos de vuelta en Miami, con una maleta hecha y la otra casi lista. Contando los días para irnos e intentando dejarlo todo listo para antes del lunes.

Con Monti, en la entrada al centro espacial.

Monti, yo y Nacho, dentro del parque.

Rocket Garden.Con Nacho, antes de entrar al cine IMAX.
Con las portadas de los periódicos del día que el hombre llegó a la Luna.Con el Apollo de fondo.

lunes, 1 de junio de 2009

De vuelta juntos (Parte II)

Después de una semana en Los Ángeles retomo el blog para actualizarlo, ya que se me empiezan a acumular las entradas. Me había faltado contar la visita a los parques de atracciones de Orlando con mi madre y hermano. Estuvimos allí un lunes y martes, y el primer día fuimos a Disney (al Magic Kingdom, concretamente). Me habían anticipado que no era gran cosa, pero como a cualquier persona que creció viendo las películas de Mickey, Donald y compañía, era una visita obligada estando tan cerca de Orlando. Las atracciones no son gran cosa, pero no podía dejar de hacerme la foto con el castillo del padre de Mickey.

Con mi madre y el castillo de fondo.

La visita a Disney nos dejó una anécdota divertida. Antes que nada hay que decir que mi madre, mi hermano y yo somos bastante cautos (por no decir cagones) y no queríamos montarnos en nada que fuera muy rápido ni mucho menos que nos pusiera cabeza abajo. Por eso poníamos mucha atención antes de montarnos en una atracción. El caso es que nunca sospechamos que una de ellas, decorada con ranas y adorables perritos, nos guardaba una sorpresa. Íbamos navegando en nuestro tronco muy tranquilamente cuando mi hermano advirtió que en el sentido contrario había no una cuesta, sino una pared prácticamente, por la que caían los troncos. A partir de entonces empezó la agonía, conscientes de lo que nos esperaba. Incluso tuve ganas de llorar o de saltar del tronco, fueron los dos minutos más horribles y largos de mi vida, pero al final sobrevivimos. Eso sí, salimos empapados y seguía lloviendo, así que caminamos un poco más y nos volvimos al hotel.

Con mi madre en la entrada al barrio de Mickey.

En casa de Mickey.
La famosa cuesta de los troncos.

Con mi madre en la casa de Robinson Crusoe.

El martes fuimos a los estudios Universal, pese a que seguía lloviendo torrencialmente. Aquí pusimos el doble de atención a los juegos a los que nos subíamos ya que sí que tienen unas montañas rusas increíbles, pero salvo por la atracción de la película La Momia, no nos montamos en ninguna que fuera excesivamente rápido.

Con mi hermano, llegando al parque (todavía secos).

Otra foto que no podía dejar de hacerme.

En la entrada a la atracción de Los Simpsons.
En la entrada del Badulake.

Y después de empaparnos todo el día cogimos el coche y de vuelta a Miami, a donde llegamos pasadas las 10 de la noche. Allí pasamos los últimos días juntos ya que mi madre se fue el domingo y mi hermano el jueves, aunque yo el martes me fui para Los Ángeles así que nos despedimos antes. Ya en la próxima entrada os cuento de la ciudad de las estrellas, donde me encontré a más de una (hay fotos, pero todavía no las tengo yo).

jueves, 14 de mayo de 2009

Familiarizado

El que me conoce sabe que ver a mi familia no es algo de todos los días para mí. Por eso cuando el sábado pasado fuimos a comer a Coconut Grove mis hermanos Agustín y Loly, y yo, no fue como una comida más entre parientes. Trataba de acordarme cuándo fue la última vez que estuvimos los tres juntos y creo recordar que fue en Málaga, en casa de mi abuela, hace al menos tres o cuatro años. Mi madre siempre cuenta que solo tiene una foto en la que salen sus cinco hijos, y es de hace seis años por lo menos.
Y para seguir con el reencuentro familiar, esta madrugada llega a Miami mi madre, y el sábado vuelve mi hermana así que estaremos los cuatro juntos después de muchísimo tiempo. Loly se va el domingo, pero los tres que nos quedamos acá nos vamos el lunes a Disney en Orlando: ¿Puede haber un plan más familiar?

Mis hermanos Agustín y Loly.

Mi hermano Agustín y yo.