viernes 10 de julio de 2009

El éxito italiano

Desde que hace ya más de un año me “introduje” en el mundo del comercio exterior, primero a través del curso de Madrid y ahora con la beca en la Oficina Comercial, hay un tema que es bastante recurrente cuando se habla sobre los competidores de España. Se trata del éxito de los italianos para promocionarse en aquellos sectores en los que son más fuertes: agroalimentarios, azulejo, moda, y seguro que alguno me dejo en el camino. En cualquier lugar del mundo al que vayas encontrarás un restaurante italiano (y dependiendo de dónde estés, incluso puede que lo busques desesperadamente para evitar determinadas gastronomías locales). La guerra del aceite de oliva es un caso aparte. Una gran parte de la producción española es comprada por los productores italianos, mezclada con su propio aceite y embotellada y vendida como aceite de oliva italiano. Por no hablar de la moda, en lo que son sin dudas los que mejor se han vendido, muchas veces por la calidad y el diseño de sus prendas, pero cabe aclarar que no siempre ocurre así. Las explicaciones que he oído son de lo más variopintas: que lo italiano mola; el papel de los inmigrantes de este país en el extranjero; la facilidad para reunir los ingredientes que requiere cocinar un plato de pasta en cualquier parte del mundo, y un largo etcétera.

Hoy navegando por Internet llego a la página de los Toronto Raptors y me encuentro con el anuncio de la foto de más abajo, promocionando los vinos y la comida de la región italiana de Véneto. Se da el caso de que los Raptors tienen a uno de los dos jugadores italianos que juegan en la NBA, Andrea Bargnani, y que la ciudad canadiense alberga la mayor comunidad italiana del mundo (fuera de Italia, obviamente). Me doy prisa a visitar rápidamente la página de los Lakers, pues cuentan con el mejor jugador español de la historia, y en Los Ángeles se habla el español casi tanto como el inglés. Allí no encuentro ningún anuncio de España. Me consuelo pensando que será mucho más caro anunciarse en la página del campeón de la NBA, pero mucho me temo que la explicación sea tan sencilla como que a nadie se le ha ocurrido y, lo que es peor, que si se le llega a ocurrir a alguien, probablemente la idea se descarte rápidamente por cara y poco efectiva. Quizás la causa del éxito italiano promocionando sus productos sea más simple de lo que nos creemos. Quizás sepan reconocer y aprovechar mejor las oportunidades que se les presentan, y su éxito no sea más que el resultado de una estrategia de promoción perfectamente diseñada y ejecutada.

lunes 29 de junio de 2009

Un viaje poco placentero

Hace ya casi una semana que volví de Boston, pero no me había dado tiempo de actualizar el blog porque estoy terminando un reportaje para la revista de Madrid que debía tener listo para hace algún tiempo y que se me está atragantando. Además, no tengo las fotos a mano así que esta entrada no será ilustrada, salvo por el link al álbum de fotos de Facebook.
El viaje a Boston comenzó accidentado. Se suponía que nuestro avión debía salir a las 15:45 pero, por problemas mecánicos, se retrasó hasta pasadas las ocho de la noche. Arreglaron el avión y nos montaron ahí. No recuerdo haberlo pasado tan mal en un vuelo nunca en mi vida, entre los problemas que había tenido y que me había sobreinformado sobre el accidente de Air France, así que la primera hora fue un infierno. Después me puse a ver una película que me había recomendado mi hermano y ya me distraje. Al final llegamos al hotel de Boston pasada la medianoche y nos fuimos directo a la cama.
El sábado por la mañana estuvimos dándonos un paseo por el centro de la ciudad viendo los jardines, el ayuntamiento, el Faneuil Hall, etc. antes de volver al hotel para unirnos a la excursión de Harvard. Estuvimos viendo la famosa universidad durante dos horas, entrando a las aulas, a la residencia donde viven los estudiantes, paseando por los jardines…realmente es como en las películas, como podrán ver en las fotos. Después de comer caminamos hacia el Massachussets Institute of Technology (MIT), otra de las universidades más famosas y prestigiosas del mundo. De ahí de vuelta al centro de la ciudad, donde nos metimos en un bar a tomar unas cervezas y, al ver a lo lejos los focos del estadio del equipo de baseball encendidos, a Monti se le ocurrió acercarnos a ver si conseguíamos entradas. En la reventa compramos dos tickets y vimos el partido casi entero, aunque no entendiésemos muy bien lo que pasaba. Jugaban los Red Sox de Boston, campeones defensores y uno de los equipos más míticos del deporte profesional en EEUU.
El domingo quisimos hacer la excursión de las ballenas. Se trata de un barco que te mete en el océano y desde el que se supone pueden observarse a estos bichos gigantes, pero para nuestra desgracia el mal clima hizo que el paseo se suspendiera. Así que nos quedamos dando vueltas por la ciudad y pospusimos la visita para el día siguiente.
Pero el lunes seguía lloviendo así que también se suspendió, así que decidimos ir a Salem, ciudad famosa por las mujeres que mataron acusadas de ser brujas. La ciudad deja bastante que desear y no es recomendable ir a menos que a uno le sobre mucho pero mucho (pero mucho) tiempo. Pero la ciudad de las brujas no era la última sorpresa que nos tenía reservada este viaje. Después de que el vuelo de regreso se retrasase más de dos horas, cuando ya estábamos montados en el avión, nos hicieron bajar y nos enviaron a un hotel a pasar la noche. Al final salimos el martes a las 8 de la mañana y llegamos al trabajo pasado el mediodía, cortesía de los amigos de American Airlines. Y así fue nuestro viaje.
Como ando con poco tiempo, aprovecho para contaros que ya tengo billetes para ir a México a principios de agosto, y a Chicago a finales del mismo mes, en el que va a ser el viaje de despedida. Y como también me llegaron los pasajes de vuelta a España, en el cajón de mi escritorio ya tengo impresos todos los billetes que voy a usar de aquí hasta que regrese a Málaga!

Pinchad aquí para ver las fotos del viaje.

miércoles 24 de junio de 2009

Deshaciendo camino al andar

Ya tengo los billetes de vuelta. No es oficial, porque la agencia de viajes aun no ha contactado con nosotros, pero con el código de reserva del billete de ida hemos entrado en la página de British Airways y consultado el itinerario de regreso. Salimos de Miami el martes 29 de septiembre a las 17:20 de la tarde y llegamos a Londres el 30 a las seis y pico de la mañana. De ahí vamos a Madrid y finalmente a Málaga, a donde llego el miércoles 30 de septiembre sobre las cinco de la tarde.
Es más o menos la fecha que teníamos prevista, pero viéndolo ahora sobre el papel y en forma de billete electrónico parece más real, incluso más cercana. Dudo que llegue a la feria de Torremolinos, que era lo que más quería, pero bueno. Hoy comienzo a desandar el camino que empecé en julio del año pasado. Después de los billetes llegará el correo de los nuevos becarios diciendo que vienen a Miami, tras lo cual será el turno de vender el coche, ofrecerles nuestro piso a los nuevos, comprar maletas nuevas y, más importante aun, comprar cosas para llenar esas maletas. Pero como decía en la anterior entrada, en el medio quedan muchas cosas por hacer. Por ejemplo, hoy he comprado los billetes para ir a Chicago a visitar al periodista de allí (Asier) a finales de agosto, y está en proyecto una visita a México también para ese mes.
Y así está el tema. Todavía nos quedan tres meses pero ya tengo fecha y hora de llegada, y al igual que en su momento hice una entrada para contar mi itinerario de ida hasta Miami, casi un año más tarde hago lo propio pero ahora al revés.

viernes 19 de junio de 2009

Últimos cien días en Miami

El que haya seguido este blog desde el comienzo, hace ya casi un año, o quienes me conocen desde hace tiempo, sabrán de sobra que siempre estoy pendiente de las fechas anecdóticas, aniversarios, efemérides y demás tonterías. Por eso no les sorprenderá esta entrada, que no tiene otra finalidad que la de señalar que hoy, viernes 19 de junio, entro en los últimos cien días en Miami. No deja de ser anecdótico, pero al ver lo lejano que me parecía este momento hace no mucho no dejo de darles la razón a los que cuando no estaba a gusto en Miami me decían aquello de “venga hombre, que el tiempo pasa volando y cuando te quieras dar cuenta vas a estar haciendo las maletas”.
Es verdad, todavía me queda poco más de tres meses, pero mi actitud ha cambiado completamente. No sé cómo ni porqué. Creo que la visita de mi hermano y mi madre me dio toda la fuerza que me faltó cuando aterricé en Miami. Desde entonces cambié de actitud, disfruto mucho más mi vida en Florida y he recuperado el carácter alegre que siempre había tenido. Pienso en las cosas que me quedan por hacer aquí (el viaje a Boston de hoy, la visita a mi amigo Asier en Chicago) y me alegro por eso. Imagino en el regreso, el reencuentro con mis amigos y mis abuelos, la nueva vida con mi hermano, y la felicidad me desborda. Sonrío de alegría incluso mientras lo escribo.
Así que en 100 días estoy de vuelta en Málaga. Y lo mejor es que me alegra que así sea. Me alegra que nos quede poco tanto como ese poco que todavía nos queda. Era la actitud que estuve buscando durante nueve meses y que me costó encontrar. Al menos así siempre recordaré con alegría esta experiencia.

miércoles 10 de junio de 2009

Lo que las pelis no nos muestran de Miami

Todavía recuerdo aquella mañana de julio, hace ya casi un año, cuando entré en mi perfil de becario ICEX y leí que me iba a Miami. Al contrario que algunos de mis compañeros que acabaron en Vietnam o Seúl, yo tenía una idea bastante formada de cómo sería la ciudad a la que me iba. La había visto en un montón de películas y series. Me iba de la Costa del Sol al Sunshine State, donde el sol nunca se esconde, donde los lunes son sábados y la fiesta nunca acaba. La ciudad con más gente guapa de EE UU, con más cachas y más modelos, y así podría seguir durante horas.
Con el tiempo he ido desmontando la mayoría de esos mitos uno a uno. Esas imágenes cayeron a veces víctimas de mi pesimismo, pero en otras ocasiones lo hicieron por su propio peso. Me río yo de aquello del Sunshine State. Desde principios de mayo ha llovido casi todos los días aunque sea un rato, y lo del viernes pasado ya fue escandaloso. Ese día no habíamos llevado nuestro coche al trabajo así que Edu tenía que dejarnos en casa, previo paso por el puerto para que Monti cogiera su crucero a Bahamas. Y justo cuando entrábamos en Miami Beach (ya sabéis que es una isla) empezó a granizar y a caer una tromba de agua que apenas permitía ver más allá del coche. Así que Edu decidió sabiamente desviarse hacia su casa, que era la que estaba más cerca, para esperar que dejara de llover. Pensamos que era una lluvia tropical de la que tanto nos habían hablado y que por tanto escamparía en unos minutos. ¡Qué equivocados estábamos! Dos horas esperando a que dejara de llover, y cuando paró todo Miami Beach estaba inundado. No se podía sacar el coche, ni siquiera cruzar la calle andando.
Para colmo, mi casa está ubicada junto a la bahía y es zona de evacuación porque es lo primero que se inunda y lo último que desagua. Sobre las ocho de la tarde intenté regresar a casa pero fue imposible, así que me fui a cenar con Sabih y sus visitas, y no fue hasta las 12 de la noche que pude entrar en casa, no sin antes tener que arremangarme los pantalones, quitarme las zapatillas y cruzar alguna que otra calle como si estuviera en Haití. Os dejo unas fotos para que os hagáis una idea. El Sunshine State dicen…

viernes 5 de junio de 2009

Un País trilingüe

En la oficina a menudo hablamos del poder que ha adquirido Internet y sobre todo páginas como Menéame o Digg, en la que son los propios internautas quienes “publican” noticias y eligen cuáles son las más relevantes. Con este método muchos hechos que suelen pasar desapercibidos han ganado relevancia e incluso algunos han tenido que rectificar una actuación determinada por la presión popular (me viene a la cabeza la SGAE, que tuvo que devolver lo que cobró por un concierto benéfico). Algunos programas de televisión aquí en EEUU tienen secciones que se hacen prácticamente enteros con contenidos extraídos de Digg, como el Daily Show y uno muy similar cuyo nombre ahora no recuerdo. Incluso los periódicos se han percatado de la importancia de estas herramientas y publican noticias casi única y exclusivamente con el objetivo de llegar a portada en Menéame.
Por eso esta mañana al ver la portada de la edición digital de El País me llamó la atención, aunque no me sorprendió, que publicaran la exclusiva sobre las fotos de Berlusconi en inglés y en italiano, además de en español, claro. Saben lo que tienen entre manos y han estado muy listos para conseguir la mayor difusión posible de la noticia. Francamente, es la primera vez que veo una noticia traducida a dos idiomas en un medio de comunicación español, e imagino que se trata de un hecho histórico. Corregidme si me equivoco. Una forma fácil de analizar la repercusión que están teniendo es hacer una búsqueda en Google poniendo “Berlusconi” + “El País” y ver los resultados en otros idiomas. Los resultados son sorprendentes.

jueves 4 de junio de 2009

En la ciudad de las estrellas

Como anticipé en la anterior entrada, la semana pasada estuve en Los Ángeles para una feria, y resulta que el centro de convenciones de la ciudad está ubicado justo al lado del Staples Center, el estadio donde juegan los Lakers. El equipo de baloncesto de la ciudad, que hoy empieza a jugar las finales de la NBA, jugaba el miércoles en casa frente a Denver, y cuando salí de la feria me encontré con una muchedumbre de aficionados gritando junto a un ejército de fotógrafos, así que me acerqué a ver qué pasaba. Resulta que era la entrada VIP al estadio, y había una especie de pasillo donde iban llegando unos cochazos y de ellos se bajaban A: gente con mucho dinero pero desconocidos, o B: gente también con mucho dinero, pero famosos por alguna razón.
El hecho es que al principio estaba solo y se me pasó alguno que otro, sin saber quién era. Pero por suerte al poco tiempo se unió el responsable del stand de la Carlos III en la feria, David Gil, que resultó ser un famosólogo experto. Así fuimos viendo pasar a Andy García, Denzel Washington, Ellen Pompeo (la actriz de anatomía de Grey), el cantante de Maroon 5, Ice Cube, Bill Russell, Jerry Buss (dueño de los Lakers), Zac Efron (el de High School Musical), Hugh Hefner con ocho conejitas de Playboy, Rande Gerber (marido de Cindy Crawford y propietario de un famoso bar junto a George Clooney en Huertas, Madrid) y alguno más que no reconocimos o que se me ha olvidado.
Por suerte David tenía la cámara a mano y pudo pillar a algún que otro famoso de los que pasaban. Aunque la calidad de las fotos no es la mejor, al menos sirven para atestiguar que no me estoy inventando todo. No hay fotos de todos, pero bueno, algo es algo. Y para anticiparme a la pregunta, no, no vimos a Jack Nicholson. Por lo visto entra por otro sitio por el que no lo ve nadie, o al menos eso nos dijeron.

Andy García con la que supusimos es su hija (no es su mujer, según me comentó David).


Denzel Washington.
Denzel Washington, ahora desde más cerca.
Creo que era el de Maroon Five, pero no estoy seguro.
Creo que es Ice Cube, pero tampoco pondría las manos en el fuego.
Ellen Pompeo, de Anatomía de Grey (que va a ser mamá, como refleja su barriga).
Kim Kardashian y Reggie Bush (muchas gracias a Stefanie por la información).